domingo, 16 de octubre de 2011

Mamas de revistas ???


Mamás de revista.


No pensé jamás que me referiría a temas tan triviales como el que ahora me ocupa. Las razones, aunque variadas, son básicamente dos; la primera es tratar de desenmascarar a los medios que nos presentan esos mundos perfectos, de familias perfectas, y sobretodo de mujeres increíblemente perfectas. La segunda razón, tal vez la más importante, es solidarizarme con aquellas mujeres, que por dedicarse completamente a sus hijos, a sus esposos, a los quehaceres de el hogar y todo lo que involucra el bienestar de su familia, no les queda tiempo para ellas mismas.

Inscribirse en un gimnasio, ir a un salón de belleza con religiosa regularidad, o someterse “valientemente” a los artistas de el bisturí no conforman el top ten de sus prioridades, si es que acaso están en la lista. Estas heroínas permanecen en el anonimato, aunque sus historias son en gran medida usurpadas por los editores “fashions” para hacerlas propias de quienes aparecerán en el “cover” o en el “centerfold” de la revista.

Es así que, con ayuda de el photoshop, y otros artilugios vemos a estas supuestas beldades, luciendo despampanantes, con cabellos y cuerpos perfectos, engalanando las “sociales” de los medios y revistas de moda. Y hasta ahí, todo bien. Lo que llama la atención es la extensa lista de virtudes y cualidades que las acompaña.  Excelente madre y esposa, exitosa profesional y empresaria, autora de esto o de aquello (boberas en la mayoría de los casos), fundadora de tal o cual organización de caridad, miembro activo de cuanto club se les ocurra, y la lista continua.  No pienso esconderme tras el criterio de falsa generalización, pues muchas mujeres si llenan el perfil a cabalidad, pero lo cierto es que aunque se pueda abarcar mucho, es muy poco lo que se pueda apretar. No se es bueno en todo, y mucho menos si se sacrifica la familia. La mayoría de las agendas de las mamás de revista inicia después de las diez de la mañana, cuando la empleada y la nana se ha encargado de sus pequeños. De otra manera no habría maquillaje que cubriera sus ojeras, y si la reunioncita la noche anterior con las otras mamis de revistas se extendió mas allá de lo planeado, entonces ha sido necesario compensar ese tiempo hasta el mediodía o bien entrada la tarde, un lujo para las de carne y hueso.

Tiene que lucir bien todo el tiempo, no sea que pase inadvertida ante los ojos de un fotógrafo “busca talentos” de esos que sobran por ahí.  Y aunque quieran presentarlas como bien educadas, su insipidez cultural, en la mayoría de los casos, está limitado a unas cuantas páginas de algún libro de autoayuda.

La imagen se nos presenta distorsionada gracias a los medios. El solo afán de vender los hacer crear personajes que solo existen en sus cerebros de mercaderes. No se enteran que con ello solo envilecen la imagen real de las mujeres casadas y con hijos, profesionales o no, cuyas prioridades no las suplanta la mera vanidad. Quienes dan más importancia a una tarde con sus niños en el parque, sin que les resulte molesto o se sientan abrumadas por la ausencia de una nana, que encerrarse por horas en un salón de belleza. Quienes actúan como tutoras, sicólogas y hasta doctoras, y no temen a las arrugas ni  a las canas porque esas son solo las cicatrices que evidencian cuanto han amado y aman a los suyos. Esas son las madres que deberían aparecer en las revistas, esas son las madres que deberían marcar la tendencia, esa son las madres que deberían estar de moda, ellas las que verdaderamente aportan con desprendimiento, tras bastidores, algo positivo a nuestra alicaída sociedad.  Las otras, solo venden.

PD. También tenemos Papas súper rarezas....de revista.

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